
En medio de Manhattan hay un pedacito de Argentina, un lugar para degustar sabores locales elaborados teniendo en cuenta las reglas de la producción y el comercio justo y sustentable («Good, Clean & Fair»).
Se puede comenzar con unas exquisitas empanadas (las de cebolla y queso son inolvidables) acompañadas por el jugo de manzana en botella de vidrio, un néctar refrescante especialmente si es una noche de verano.
La carta es variada, pero recomiendo especialmente el risotto en cualquiera de sus variedades.
De postre, el helado de dulce de leche nos transporta a nuestras pampas con la primera cucharada. Para terminar la velada en casa, nada mejor que el alfajor de maicena casero que por un momento, y como es orgánico, nos hace olvidar que todo lo rico….pero la experiencia bien lo vale.
El lugar está atendido por personal muy atento y supervisado por Alberto, su dueño argentino que pasa por las mesas a saludar y a asegurarse de que todos estén disfrutando el momento.
web: http://www.gustorganics.com/
María Alejandra di Fonzo/ Fusión3