Mi experiencia es un desayuno que tuve en el restaurante del palacio, como se lo suele llamar al Hotel Park Hyatt.
Es un lugar sofisticado y de muy buena atención, es un cálido ambiente donde te sirven el té con guantes blancos, una vajilla llamada Noritake y mientras saboreas tu infusión hay unas melodías de piano. Claro el precio también amerita que nos traten así.
Nos trajeron el té , café y una gran variedad de dulces y jugo de naranjas.
Todo esto mirando a los jardines del palacio, que se utilizan para cenar o almorzar más que nada en las épocas primaverales o veraniegas, se suele ir a la gran terraza y allí se puede disfrutar de las creaciones de grandes cheffs de renombre.
Mientras dura todo esto realmente te sentís en un cuento de hadas, esperando por el principe para convertirte realmente en la princesa enamorada.